martes, 27 de octubre de 2009

Upata desde el Cerro El Toro

José Balza en Fulgor deVenezuela, nos dice:

“Upata: un magnético lugar en la inmensidad salvaje. Las calles, las casas indican el orden de los hombres, el gusto por erigir una jerarquía doméstica. Hay aquí la brusca desnudez de las rocas y un amable cruce de arboledas, de bejucos. El Sol impone su reino de calor y de procesiones cromáticas. Upata: Fulgurante ombligo de Guayana, límite de las aventuras entre los hombres y los minerales.; suavidad y severidad del orden cotidiano: pero también cuerpo de violencia, de absolutas pasiones. Punto dondel os hombres viven el comercio, los peligros y el amor como caras de un mismo dado. Territorio donde los hombres, en su ardua vida, casi no tienen infancia(o si la tienen es rápida y seca como un ventarrón). Upata, efigie que las manos construyen y limpian, pero cuyo aire está impregnado por los sueños, las historias y los deseos vegetales llegados en el fragor del lejano matorral, de la selva y los inaccesibles ríos. Moneda dorada a la cual atraviesa el canto indescifrable de la montaña. Al parecer Upata había tenido su edad de esplendor, había sido un pueblo culto y civilizado: alumbrado de acetileno, hipódromo, coches tirados por caballos”-


Tags: Upata, Guayana, José Balza

Publicado por Juanruizcorrea @ 16:00
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