domingo, 08 de noviembre de 2009

Mi Hermano Wilson René


En la lejanísima Italia, la portentosa meca de muchas artes, allá en la inmensidad de las llanuras del Po y en los fríos vientos alpinos, en Milán capital de la Lombardía, allá en ese rincón exquisito del planeta Tierra, fue a dar un día con aire de esperanza el fraterno y por qué no sufrido Wilson Idrogo, músico de juvenil soplo, ejecutante del oboe, instrumento con reminiscencia árabes, con sonidos y  olores a almendros, dátiles y olivos, capaz de empujarnos a las danzas más alegres, pero por igual capaz de proferir timbres repletos de tristeza y de melancolía. Tenía la intención de superar esa terrible anomalía que lo aquejaba, y con esperanza y fe aceptó el reto de este último intento por escapar de su trágico destino. En compañía de su amada Mónica, su madre, y su hermano Jesús Antonio, su donante, voló hasta Milano y allá luchó y entre hojas secas de otoño nos dijo Adios.
Allá en la Italia distante el muchacho con sus 21 años de vida truncada por una grave enfermedad perniciosa de esas que surgen como de la nada y como de los oráculos, pretendió junto a los suyos más íntimos evadir el llamado de su trágico destino. Pero no pudo. De nada valieron transplantes de células madres, menos los cuidados intensivos de uno de los mejores hospitales especializados de la Unión Europea. Wilson se nos fue. Silencioso. Con ganas de cantar y de tocar esas melodías que alegraron su espíritu. Pero apagada su voluntad de hierro por la precariedad de sus defensas, ya agotadas y agónicas.
Su mal era de armas tomar, pareció ceder, pareció mejorar, su sonrisa, aunque flaco el rostro y el cuerpo por los rigores de tanto tratamiento y de tanto sufrimiento, despertó y se dibujaba quizá para todos quienes lo amaron la esperanza de una recuperación. Hasta planes para una prótesis, que le devolviera su capacidad de caminar. Planes para una navidad de reencuentro y confirmación de sentimientos nobles.
Pero la providencia, el Altísimo, su mala suerte, quiso que ni caminar pudiera. De pronto su cuerpo ya cansado, ya postrado no aguantó más. De esta prisión de tormentos el joven escapó de pronto, se nos fue y se reunirá allá quién sabe dónde con esos maestros de la música que le alegraron el espíritu y lo inflaron de vigor espiritual. Allá quizá Mozart el niño prodigio le tocará el clavicordio y lo despertará con su música alegre pero profunda, con su flauta mágica y con su Pequeña Serenata Nocturna o le hará mimos con su  travieso Rondó a la Turca.
Un Beethoven nada sordo le tocará la puerta, en su llamada del Destino y le cantará  también el Himno a la Alegría, para reconfortarle en ese otro universo. Y el oboe hermoso de la danza del Bolero de Ravel le hará cosquillas y le arrancará quizás esa gran sonrisa que acá en la Tierra se le negó, a pesar de su lucha, de su esfuerzo, de su intento por trascender y por convertirse en todo un gran músico.
Desde Venezuela, desde su Anzoátegui sus amigos de la Orquesta Sinfónica Juvenil le lloran desean arrullar lo aunque sea con el alma de quienes lo quisieron y lo conocieron, y valoraron ese ímpetu que lo llevó a no desmayar, a no dejarse aplastar por tan terrible mal. También desde  El Puerto, Barcelona, El Tigre, San José de Guanipa, Upata, los lloran los suyos,  su padre Erasmo Antonio Idrogo, su hijo Carlitos, su novia Cecilia Hernández, sus hermanos Zenaida, Flor, Yorly, Zuleyma, Erasmo El Chico, Gledys y Deyanira, sus  sobrinos, sus primos, sus vecinos, sus amigos, Rosa Zamora,  su sobrina Mitchely, Anibal, todos los que lo esperaban para abrazarlo y desearle que por fin esos presagios y esos espantos se fueran de su vida.
Han pasado casi dos semanas. Italia se nos antojó de otro mundo, a miles de kilómetros, a miles de trámites burocráticos, y todos deseamos estar cerca por última vez de su cuerpo ya inerte, para el hasta luego de rigor. Para rendirle el homenaje que siempre se mereció. Por perseverar, por no perder esas ganas de vivir, por superar esos destrozos que células locas y criminales le estaban provocando a su humanidad.
Y el tiempo y el dolor es tan largo como esas millas que nos separan de Wilson. Tu Requiem no será en vano, tu huella sencilla, a tus escasos 21 años, estará por siempre en toda esa gente que tanto te quiso y que seguirá queriendo por siempre.

El Oboe está de luto


Y mientras haya oboes en la tierra de los músicos sinfónicos y en las danzas mediterraneas, allí estará el soplo y la melodía que emanaba de lo más profundo de su ser, Wilson René, como recordándonos que no se fue, que no cesó su ciclo espiritual, que apenas comienza su nueva y hermosa vida, allá arriba, allá abajo,  en la sonrisa de muchos Wilson que están naciendo, en el canto de las aves y el verde radiante de nuestro trópico. en la cual estará siempre jugando con los trinos y los acordes de la música, que es como la savia y la esencia de nuestro tránsito por este mundo contradictorio. Jugando a ser siempre el gran músico que siempre quiso ser y que lo estaba logrando con perseverancia, esfuerzo y mucho talento. Hasta luego Oboe. Hasta luego Wilson...

Juan Ruiz Correa y Familia. Con abrazo eterno de su hermana Zuleyma Idrogo Zamora, Albany y Juancito...

Upata Estado Bolívar
7 de Noviembre de 2009 8:10 pm.

En esta foto: Hector Buriel , Samuel Jesús Toledo , Wilson Idrogo (fotos) , Horty Dobles , Andrea Carolina Hung Wetter , Jonas Villegas , Jose Enrique , Pedro Daniel Cedeño Acero , Maguanphy Paredes Vila , Wolfgang Graterol , Gaby Acosta , Daniel Morales , Jose Antonio Bonillo G , Ramiro José García Black , Maria Gabriela Oropeza , Andres Maurette , Lorenzo Príncipe , Mirna String


A Mi Hermano Wilson René... De Zuleyma Idrogo Zamora

Wilson René Idrogo Flores, Mi Hermano...Hoy nos deja un profundo dolor, falleció en Italia el 03 de Noviembre de 2009 a las 8 y 45 de la mañana hora de Venezuela. Después de un Tratamiento largo no resistió más, ni una quimio, ni nada. Así como a nuestro hermano Argenis José Idrogo que nos dejo hace 4 años, un 8 de noviembre, ahora Wil deja un gran vacío en la familia, pero sabemos que Dios te dará un lugar en el Cielo y no habrá más dolor, ni quimio, nipuyas. Residía en Puerto La Cruz, fue integrante de la Orquesta Sinfónica Juvenil Núcleo Anzoátegui, intérprete del Oboe, instrumento de viento de prodigioso y brillante timbre, concertista y formador de  niños aspirantes a ingresar al sistema de orquestas juveniles. Cursaba el 6to semestre de Música en el Conservatorio de Música Simón Bolívar y 1er Año de Dirección Orquestal. Desde mi Blog mi recibe la BENDICIÓN y descansa en Paz... a mi querido Wilson con amor. Siempre te recordare Mi hermano...te extraño.... Upata 04-11-2009

 

 


Tags: Música, Despedida

Publicado por Juanruizcorrea @ 1:52
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios